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Llegando a Isla Tortuga....
El pescador margariteño descubrió su pasión por el
mar a temprana edad en el puerto de Punta de Piedras.
Allí se zambullía a recoger las monedas que lanzaban los
turistas desde el ferry. En 1996 perdió uno de sus
pulmones, mientras buscaba langostas en las
profundidades del mar. Hoy, a pesar de sus limitaciones,
no ha perdido su vitalidad. Recuerda que La
Tortuga es un
paraíso para la pesca artesanal en sus distintas formas.
No en vano, todos los años se celebra un importante
evento de pesca deportiva en sus aguas. El corocoro, la
raya, la picúa, el dorado, el mero, el pargo y la
langosta son los especimenes más buscados por los
pescadores.
Pronto, el Sicania bordea las costas de la ínsula y
continúa su recorrido hacia Punta del Este, el lugar
escogido para acampar. Eduardo, cocinero, marinero y
piloto del Sicania relata que, en los últimos años, La
Tortuga se ha
convertido en uno de los destinos predilectos de los
propietarios de embarcaciones marinas. Todos los fines
de semana, yates, veleros y lanchas de diferentes
quilates y distintas banderas atracan frente a sus
costas y ocupan sus vírgenes espacios.
Pero, la mayoría de las veces, sus deshabitadas playas
brindan a los viajeros la oportunidad de disfrutar en
solitario de sus parajes, sin ser perturbados por
grandes multitudes.
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